No es solamente el pueblo de Cuba el que reclama la liberación de los cinco compatriotas cubanos presos como terribles espías en las cárceles estadounidenses, los cuales sólo tenían la misión de recopilar información sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos que operan desde la Florida. Los cinco héroes no cuentan solamente con la ayuda solidaria de los pueblos de América Latina sino con los pueblos de Europa, África , Oceanía y Asia. El caso de los cinco ha tenido una profunda repercusión en los países del mundo, se han constituidos organizaciones que a través de sitios Web, foros, blogs, actos y demás manifestaciones han dado su apoyo incondicional a este proceso cruel e inhumano. Los cinco cubanos detenidos en Miami, tres de los cuales fueron condenados a cadena perpetua, sí recopilaron información sobre el terrorismo hacia su país, pero nunca atentaron contra la seguridad nacional estadounidense porque, además, no tenían acceso a información clasificada. "Ellos trabajaban y vivían como podían, no recibían un salario millonario, ni tuvieron acceso a programas estratégicos de ese país”. La primera acusación que presentó la fiscalía fue de sólo 9 páginas, donde apenas hay referencias a hechos, y predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra para ganar tiempo hasta que se presenta una segunda acusación, en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Existen, en resumen, cinco cargos: El primero, la conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito contra los Estados Unidos o engañar a ese país. El segundo cargo es el de espionaje, es decir, recopilar información y trasmitirla. Pero, en ese cargo se da por sentado que se trata de una información que concierna a la seguridad de los Estados Unidos o una pretendida colaboración con un gobierno extranjero en perjuicio de los Estados Unidos. El tercer cargo se trata de conspiración para cometer asesinato. Es la conspiración premeditada un acuerdo para llevar a cabo deliberadamente la muerte de una o varias personas. Este es el cargo que le imputan a Gerardo por el supuesto delito de conspirar en el derribo de las avionetas. El cuarto cargo es la falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos. Y el último cargo, más formal que los otros, el de agente extranjero, consistente en actuar como agente de un gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin estar identificado. Los cinco jóvenes cubanos condenados en Miami fueron trasladados primero, bajo severa custodia, a prisiones de Atlanta y Oklahoma, y de allí llevados a sus definitivos centros penitenciarios en cinco diferentes y distantes Estados. Fuertemente esposados, desabrigados en medio de un intenso frió, sedientos y hambrientos durante el traslado y después sometidos a las duras condiciones del hueco (celdas de aislamiento), nuestros cinco héroes permanecen con la moral alta y su honor intacto. Nada podrá doblegarlos. Hoy en día se encuentran aislados unos de otros como si fueron criminales.